Ahora mismo replegaría mis alas y me echaría a dormir,
regalaría mi alma y descansaría apenas un instante.
Si pudiera suspender el reloj, vaciar de contenido la prisa y cambiar de postura,
solo un momento, para que mis alas dejen de llorar suave, triste, sin molestar.
Que comiencen a gritar y arranquen a volar hacia ese norte que un día perdieron.
Ahora mismo desplegaría mis alas
y echaría a volar,
hasta hallar tu regazo.
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