Mi experiencia como lectora Beta
Hace unas cuantas semanas tuve la suerte de ser elegida por Leire Ibánez de Gauna como lectora Beta de su próxima novela . El libro todavía no ha visto la luz, es aún un manuscrito, hasta el punto de que su título es por el momento provisional. Se trata de un proyecto, una nueva criatura literaria, que se ha ido gestando en la fértil mente de su joven autora y que ahora empieza a mostrar al mundo. El que será su segundo título, después de haber publicado El Sueño de una Estrella, es una comedia romántica, con diálogos muy ágiles, que me ha encantado. ¡En fin, que no puedo contar más!
Pero lo mejor para mí ha sido contestar al cuestionario que ha enviados a sus lector@s cero y en el que recaba nuestra opinión sobre algunas cuestiones referentes a su nueva obra, tales como personajes, trama, etc. Preguntar a otros qué les ha parecido lo que has escrito y estar abierta a una crítica constructiva revela sin duda el carácter de su autora: el de una persona dispuesta a aceptar halagos, en la misma medida que el juicio de otro.
Pienso que la reflexión sobre la obra propia es un ejercicio muy recomendable. Yo misma lo hice al escribir mi primera novela, aunque fuera más por mi falta de confianza en mí misma, a causa del llamado síndrome de la impostora. Tener un grupo de lectoras entusiastas que semana tras semanas esperaban con avidez un nuevo capítulo de Txorimalo fue sin duda un gran aliciente para mí. Gracias Esther, Alicia, Chus, Pili, Fuen, Ana y a Josu.
Pero Leire no ha buscado lectores cero para su Chica Final porque se sienta insegura, sino porque desea tener en cuenta otros puntos de vista, otras sensibilidades. Y para ello ha incluido entre sus primeros lectores a esta señora que también escribe y que reconoce el valor de la novela rosa como recurso genial para secuestrar la atención del lector. Casi tanto como lo hace el género policíaco, cuando se trata de descubrir al asesino.
Reconozco que la de Leire ha sido unas de las pocas novelas románticas que he leído y eso quizá se deba a que la novela rosa siempre fue considerada una literatura de segunda. Unas historias para mujeres, escritas en su mayoría también por mujeres que nunca fueron valoradas en su justa medida, como le ocurrió a la famosa Corin Tellado, prolífica donde las haya, mujer adelantada a su tiempo, que escribía para pagar facturas y que vendía mucho más que otros escritores más sesudos. Y qué casualidad que todo aquello que las mujeres sabemos hacer tan bien, como cuidar o criar o escuchar o cooperar haya sido siempre minusvalorado. Igual que escribir sobre las emociones, sobre los lazos que nos unen y eso lo sabe hacer muy bien Leire.
Su novela no trata solo de chica conoce a chico y final feliz. Es actual, pegada a la realidad y se atreve con temas candentes, que es lo que más me ha gustado.
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